Archivos Mensuales: enero 2012

Cuéntale tus fantasías

Nunca olvides lo importante que es hablarle a un hombre de sexo, pero cuando lo hagas, asegúrate de hacerlo con total seguridad y naturalidad.  Hazle saber que al igual que él, tu también tienes fantasías sexuales, saber que tú fantaseas y piensas en como mejorar tu sexualidad es algo que excita a los hombres.

No hay nada más estimulante para la mente y la libido de un hombre que una mujer con una gran imaginación erótica que comparte sin miedo ni pudor los pensamientos sexuales que rondan su cabeza. Así pues, dirige su mente con un buen relato: el es tu público y tu tienes que conseguir captar toda su atención para que no pueda hacer otra cosa que pensar en lo que hará para complacerte.

Al contarle tus fantasías sexuales no omitas ni el más mínimo detalle, descríbelas paso a paso, tal cual las deseas y hazle saber que estás realmente interesada en que él las haga realidad. Para un hombre, ser el protagonista de una fantasía sexual femenina es más que un privilegio, un atractivo y candente estimulante.  Pon a prueba tu capacidad creativa y él te demostrara con sus actos lo buena que eres imaginando.  Nunca olviden que las fantasías son prácticamente inagotables ya que tenemos una mente muy fértil.

Una ducha estimulante

Busca la forma de persuadirlo para que vea como te duchas sin decírselo directamente.  Aprovecha cuando se este afeitando o cepillando sus dientes para darte una ducha, o también puedes pedirle que te pase algo y obligarlo a entrar al baño, cualquier excusa es buena: que te traiga una toalla, que vaya a buscar una crema o simplemente dejar la puerta entreabierta y que fisgonee a su antojo.

Una vez que consigas tenerlo dentro del cuarto de baño no dejes que descubras tus intenciones, actúa naturalmente concentrada en tu ducha. Seguramente intentará espiarte por que todos los hombres adoran y les excita idea del vouyerismo.

Los hombres encuentran irresistible a una mujer mojada e indefensa bajo el agua, algo tan simple, como ducharte frente a él, activará su apetito sexual.  Una vez que entre al agua contigo, deja que te abrace para que el agua caiga sobre los dos y ninguno sienta frío, la agradable sensación del agua tibia lo relajará y vigorizará su erección.

Un hombre en una ducha es una presa fácil y apetitosa, acarícialo provocativamente con el jabón hasta que no puedas resistir a sus desenfrenadas ansias de hacerte el amor. Ponte de rodillas frente a él y complácelo.  Siente como corre el agua fresca por tu rostro y refresca su miembro mientras tú te dedicas a darle placer.

Mastúrbense mutuamente bajo la ducha hasta conseguir un inolvidable orgasmo.