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Una ducha estimulante

Busca la forma de persuadirlo para que vea como te duchas sin decírselo directamente.  Aprovecha cuando se este afeitando o cepillando sus dientes para darte una ducha, o también puedes pedirle que te pase algo y obligarlo a entrar al baño, cualquier excusa es buena: que te traiga una toalla, que vaya a buscar una crema o simplemente dejar la puerta entreabierta y que fisgonee a su antojo.

Una vez que consigas tenerlo dentro del cuarto de baño no dejes que descubras tus intenciones, actúa naturalmente concentrada en tu ducha. Seguramente intentará espiarte por que todos los hombres adoran y les excita idea del vouyerismo.

Los hombres encuentran irresistible a una mujer mojada e indefensa bajo el agua, algo tan simple, como ducharte frente a él, activará su apetito sexual.  Una vez que entre al agua contigo, deja que te abrace para que el agua caiga sobre los dos y ninguno sienta frío, la agradable sensación del agua tibia lo relajará y vigorizará su erección.

Un hombre en una ducha es una presa fácil y apetitosa, acarícialo provocativamente con el jabón hasta que no puedas resistir a sus desenfrenadas ansias de hacerte el amor. Ponte de rodillas frente a él y complácelo.  Siente como corre el agua fresca por tu rostro y refresca su miembro mientras tú te dedicas a darle placer.

Mastúrbense mutuamente bajo la ducha hasta conseguir un inolvidable orgasmo.